jueves, 1 de noviembre de 2012

Interpretación simultánea en la UAM


Hace unos días Daria habló en este blog sobre la asignatura de interpretación consecutiva y hoy yo os voy a hablar de la de interpretación simultánea. Nuestra lengua B es el francés, así que interpretamos siempre de francés a español (y próximamente de español a francés). 

Charada (1963). Regina Lampert (Audrey Hepburn) es una intérprete de la ONU.
La interpretación simultánea se realiza sin que el orador pare para que el intérprete traduzca, por lo tanto este no dispone de tiempo para pensar y tiene que tener muy buenos reflejos. Si preparamos con antelación el tema de la conferencia nos podemos evitar muchos problemas, ya que no podemos parar en medio de la interpretación para buscar en el diccionario o preguntar. Desgraciadamente, no todo es tan bonito y muchas veces (como nos ha contado nuestra profesora) nos llaman para que nos presentemos en una conferencia en cinco minutos y empecemos a interpretar sin ni siquiera saber los temas que se van a tratar. De momento nosotros estamos muy seguros en nuestras cabinas de clase, pero llegará un punto en el que tendremos que enfrentarnos a la vida real. 

Me gustaría comentar las frases que más repetimos los alumnos durante las correcciones en clase y los consejos que nos da nuestra profesora Diana Soliverdi, a ver si os sirve alguno. Por supuesto, si alguien conoce más «trucos» o desea aportar alguna opinión, que no dude en comentarlo.
  • «Siempre me pierdo al principio del discurso». Creo que nadie quiere oír su nombre cuando, en el momento de la corrección, la profesora dice «al principio he escuchado a…». Cuando empezamos la interpretación estamos «fríos», por decirlo de alguna forma, no sabemos muy bien cómo va a ser el discurso y estamos nerviosos. Todo esto hace que empecemos con inseguridad y que perdamos fácilmente al orador. Muchos discursos empiezan de la misma forma: «Buenos días, señores y señoras. Muchísimas gracias por estar aquí hoy. Querría agradecer a la organización…» y cuando esto ocurre respiramos, podemos ir metiéndonos en el discurso poco a poco. Sin embargo, hay veces que el orador opta por empezar con una broma, un juego de palabras o algo totalmente inesperado. Si esto ya nos descolocaría en cualquier momento de una interpretación, cuando lo hace al principio puede ponernos más nerviosos porque acabamos de empezar. La concentración desde el primer segundo es algo importantísimo, al igual que meterse desde el principio en la cabeza del orador e imaginar que somos él o ella.
  • «¡Mi voz tapa la del orador!». Esto es algo muy normal, especialmente al principio cuando no controlamos bien nuestro volumen. No se trata de subir el volumen de la voz del  orador al máximo y no escuchar lo que decimos nosotros. Puede que estemos gritando sin darnos cuenta o diciendo cosas sin sentido (sí, puede pasar aunque seamos nosotros mismos los que estemos hablando). Un truco es destaparse una oreja, es decir, utilizar un solo auricular, así podremos modular nuestro volumen de voz y encontrar el equilibrio perfecto entre esta y la del orador. Al principio es un poco difícil, pero con la práctica resulta muy útil. 
  • «Es que no sé lo que significa esa palabra». No entiendo una palabra y no puedo continuar… ¡NO! Lo importante es transmitir la idea y siempre acabar las frases, hacer unidades con sentido. Un intérprete no tiene por qué conocer todos los términos de una lengua. Puede que una palabra se le escape, pero tiene que ser capaz de al menos dar una idea general de lo que quiere comunicar el orador. También hay momentos en los que un intérprete se puede quedar en blanco totalmente, algo muy temido por todos los que interpretamos. No pasa nada, hay que respirar y continuar, pero no puede cundir el pánico. Lo ideal es comunicar todas las ideas pero no somos máquinas… siempre puede haber algún problema. Eso sí, un intérprete no se puede quedar callado mucho tiempo por haberse perdido antes y haberse desconcentrado. Hay que seguir siempre al orador y si se nos escapa, tenemos que pillarle rápidamente.
  • «Uff, menos mal que me lo ha apuntado mi compañero, no me salía». El compañero de cabina es importantísimo y tiene que seguir el discurso como si lo estuviera interpretando simultáneamente él también. Cada vez que vea dudar al compañero, escuche una cifra complicada o crea que una palabra es difícil, tiene que anotarlo y así el que está interpretando puede echar un vistazo a la hoja y continuar con el discurso. Está claro que el compañero no tiene por qué saber todo y en muchas ocasiones él tampoco va a saber cómo se dice eso en castellano o a qué se refiere exactamente el orador, pero bueno, la mayoría de las veces ayuda. Si el compañero de cabina tiene un ordenador con Internet puede buscar en segundos la palabra adecuada, lo cual es muy útil. De momento nosotros en clase no tenemos ordenadores y creo que es mejor formarse con lo básico que hacerlo con todos los recursos. No siempre va a estar nuestro querido Internet con nosotros.
  • «El orador tiene un acento muy raro». Como he dicho al principio de la entrada, en clase trabajamos de francés a español. El francés es hablado en países tan diferentes como el Líbano, Canadá o Costa de Marfil. Evidentemente, no todos los francófonos hablan como los señores que nos presentan los ejercicios del DALF, hay una gran variedad de acentos y en cada país se utilizan expresiones diferentes. No podemos esperar que el orador hable un francés estándar, los oradores con los que nos vamos a encontrar tendrán acentos diversos. A unos les entenderemos mejor y a otros peor. Aquí también cuenta su capacidad comunicativa, si contagia a la gente de entusiasmo con sus ideas, si es capaz de convencer, o si, por el contrario, no hace más que leer el papel sin mirar en ningún momento a su público. En cualquier caso, el acento del orador o cómo se comunica con el público es algo que no podemos controlar y tenemos que acostumbrarnos a escuchar a oradores con diferentes acentos para luego sufrir lo menos posible. Si antes de la conferencia nos dicen el nombre del orador, podemos buscar vídeos en YouTube para ver cómo habla (si es que hay vídeos suyos, claro) o intentar hablar con él antes de que empiece su discurso. 
  • «Las cifras… ¡argh!». Esto depende de la persona, pero a mí personalmente me cuesta bastante. Cada vez que dicen un año o una cifra elevada tengo que pensar si lo estoy diciendo bien en castellano. Normalmente el compañero de cabina anota todos los números, pero también puede apuntarlos el que está interpretando sin pensar en la traducción, solo en la cifra en sí, para luego mirarlos y decirlos. Así nos sentiremos más seguros. Para practicar los números podemos grabarnos diciendo varias cifras en francés (o en el idioma que sea) y luego poner la grabación e ir interpretando. 
  • «F***! ». Está absolutamente prohibido decir palabrotas en la cabina, a no ser, por supuesto, que las diga el orador. Cualquier palabra que digamos, aunque sea muy bajito, se oye por el micrófono. Por lo tanto, nada de ruido en la cabina ni palabrotas si no entendemos al orador o nos equivocamos. Si nos queremos comunicar con nuestro compañero, que sea por escrito siempre.
  • «Ah, que eso es un país…». Como comentaba en la entrada sobre la interpretación en el  Parlamento Europeo, es importantísimo estar al día de todo. Algo que nos puede ocurrir es que el orador mencione una ciudad o un país cuya existencia desconozcamos (sí, puede pasar) o cuya traducción en castellano no sepamos. Por ejemplo, uno de los casos más conocidos es el de Côte d'Ivoire, que en castellano es Costa de Marfil, pero hay otros muchos que quizás no conozcamos y nos pueden poner en un aprieto a la hora de interpretar. Ver las previsiones meteorológicas internacionales en un idioma diferente nos puede ayudar.
La intérprete (2005). Silvia Broome (Nicole Kidman) también es intérprete en la ONU.
Voilà! Algunos consejos que espero que os sirvan para los que, como nosotras, estéis dando vuestros primeros pasos en esto de la interpretación. Dentro de poco tendremos el placer de entrevistar a Diana Soliverdi para que nos cuente cómo es el día a día de un intérprete. Además, hablaremos del Curso de Especialización en Interpretación Simultánea y Consecutiva Español-Francés-Inglés que se oferta en la Universidad Autónoma de Madrid.

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